Esta investigación ha sido financiado por el Programa de Residencia de investigación curatorial del Centro Huarte (Navarra).
Casi a la mitad del cortometraje 592 Metroz Goiti de Maddi Barber,
la protagonista describe en un momento nostálgico sus recuerdos
de infancia, antes de que se forzara el desalojo de su pueblo para la
construcción del embalse de Itoiz. Esta obra que regularía el cauce del
río Irati, es hoy el principal abastecimiento de agua de Navarra, que
integraría posteriormente una central hidroeléctrica. Lo que la necesidad
de energía impulsó en nombre del progreso, parece dibujarse como
una operación contra natura sin retorno. “Volver a reconstruir todo,
sigo pensando eso, pero tengo que hacerme a la idea de que eso no
va a pasar” dice la protagonista del cortometraje de Barber. Aludiendo
esta vez al tiempo, su pueblo se vuelve parte del relato de un pasado
ahora clausurado. El conflicto al que la artista hace referencia parece
presentarnos dos polos: Por un lado los recursos naturales como base
de la vida rural. Por otro, un imaginario energético asociado al desarrollo
industrial. Nuestro proyecto se inscribe entre estas dos ideas discursivas,
buscando abordar esa tensión que históricamente ha definido la región
vasco-navarra: una oposición entre tradición y modernidad, entre un
imaginario vinculado a lo rural y otro al desarrollo industrial/ tecnológico.
Esto se puede ver representado en la forma en la que se enfocan las
luchas políticas, la cultura popular e incluso en la producción artística
reciente.
Esta investigación buscó revisar el imaginario energético
regional desde diferentes proyectos culturales y documentales. Nuestra
posición, más alla de reducir el debate a una dualidad industria/
naturaleza, apuntó a complejizar la mirada nostálgica de un pasado
relacionado a lo rural. Así, propusimos una lectura que visibilice las
posiciones afectivas y discursivas que se generan en torno al desarrollo
energético.